Justine y Juliette

Adaptación libre a partir de las novelas homónimas del Marqués de Sade, por Alejandra Rodrigo y Rodrigo Carrillo

Dir. Rodrigo Carrillo Tripp

ASTILLA TEATRO

Xalapa, Veracruz, México



2.2.10

CRÍTICAS

Para archivar en la permanencia
Abraham Oceranzky consiguió abrir su Teatro Carpa La Libertad en Xalapa el pasado mes de agosto después de crecerse a infinidad de obstáculos: un espacio al que las autoridades gubernamentales del estado de Veracrúz han dado la espalda y sus habitantes la bienvenida.
Los ahorros del director y maestro y la solidaridad de algunos teatreros y artistas de la comunidad, han dado paso a la concreción de un sueño para el arte efímero; la puesta en marcha de un teatro que alberga un arte escénico fuera de convencionalismos, prehechuras y oficialismos.

En el estacionamiento de la plaza Manos Veracruzanas, se yergue este teatro carpa que como todos los espacios generados y dirigidos por Oceranzky acoge al visitante por su amplitud y adercuada disposición, conseguidos en sólo 25 metros de largo total y ocho metros de altura, donde hay 180 lugares para el público y un escenario con 12 metros de bocaescena.

Tres escenarios que pueden transformarse en teatro arena, japonés o italiano, 40 reflectores y equipo de audio, permiten el funcionamiento diario del teatro donde los lunes se imparten conferencias-clase de teatro, martes y viernes se presentan grupos invitados y de jueves a domingo se ofrecen funciones de distintas artes escénicas, mientras durante las mañanas se ensayan los montajes por estrenar.

En este escenario tuvo lugar el montaje Justine y Juliette, de la compañía de teatro La Astilla, una propuesta joven y arriesgada que impacta por la apertura con que se abordan los excesos humanos, el poder y la corrupción.

Dirigido por Rodrigo Carrillo Tripp, quien además de actuar, realizó la adaptación del texto del Marqués de Sade junto con la actriz Alejandra Rodrigo Durán, este montaje transporta eficazmente al escenario los pasajes descritos en dos historias del escritor conocido en su época como “autor infame de novelas detestables”.

Basado en los dos textos que dan título a esta obra y que recuerdan la tercera versión de Donatien Alphonse François de Sade, titulada La nueva Justine o los infortunios de la virtud seguida de la historia de Juliette, publicada clandestinamente en 1797, y de la cual Sade negó su autoría, el trabajo presentado en Xalapa por La Astilla utiliza máscaras, muñecos y música, con lo que, a ratos, dota de un matiz cómico-grotesco la violencia sexual y escatológica propia del texto.

La música original de Paulo Piña interpretada en vivo sobre un escenario lateral, enfatiza certeramente acciones ocurridas en el pasado que al ser evocadas por los personajes o por el narrador, son observadas en presente por los espectadores, quienes contienen asombro y sobresalto al ser testigos de la representación de crímenes y atrocidades.

Dos jóvenes actrices interpretan a dos hermanas de carácter opuesto, víctimas de la orfandad, quienes toman caminos distintos para sobrellevar su árida existencia; una como próspera cortesana y otra como un ser virtuoso maltratado por una sociedad pederasta, viciosa y corrupta.

Conmovedor, repelente, crudo resulta el trabajo de estos tres jóvenes, quienes desde el arrojo y la honestidad de su quehacer entregan al espectador imágenes, sucesos, pasajes que el inconciente archivará en la permanencia.

Dos pequeños bancos color azul rey con detalles mínimos de hoja de oro, una iluminación divisora de espacios, el acertado vestuario de Edith Romero que soluciona con materiales de hoy prendas de la época y unos cuantos telones, bastan para transformar el lugar de la acción. No hizo falta mayor escenografía para conducir la imaginación del público por los salones, bosques y residencias de Francia, en el siglo XVIII.

La juventud de Marymar Osuna como Justine, de Alejandra Rodrigo Durán como Juliette y de Rodrigo Carrillo Tripp como el narrador e intérprete de diversos personajes masculinos, que al reunir mayor experiencia e insistir en pulir su instrumento actoral, dejarán pronto atrás algunas flaquezas de expresión verbal, les otorga, por otra parte, ese ímpetu indispensable para hacer suyas palabras y acciones perturbadoras que evidencian la lobreguez humana.

Con una honestidad actoral capaz de trascender los obstáculos levantados por el pudor o el ocultamiento culpígeno de público y personajes, los actores de Justine y Juliette irrumpen plenos y semidesnudos en escenas bellas y grotescas que sacuden la tranquilidad evasiva de los mirones.

Así, esta crítica feroz a la religión, al poder, al vicio, al cohecho, a la persecución de la virtud por encima de la vejación, a la justificación infame de la violencia sexual, plasmadas hace siglos por el autor acusado de demencia libertina, adquiere una nueva fuerza en manos de la compañía independiente La Astilla que cumple cuatro años de trabajo.

Justine y Juliette es sólo uno de los espectáculos que el Teatro Carpa La Libertad ha albergado como parte del compromiso que desde hace décadas cumple Abraham Oceranzky: levantar un escenario donde nadie imaginó que podría haberlo y abrirlo a profesionales para quienes sea indispensable decir algo desde el lenguaje del arte al que no se puede ser indiferente.

MIlenio , http://impreso.milenio.com/node/8680221
Alegría Martínez


Monterrey,Festival de teatro de Nuevo León
Justine y Juliette una reflexión sobre el comportamiento humano: Rodrigo Carrillo

Con la adaptación, actuación y dirección de Rodrigo Carrillo Tripp la puesta en escena Justine y Juliette superó las expectativas al presentarse el viernes 6 y sabado 7 de agosto dentro del Festival de Teatro de Nuevo León 2010, en la Sala de Experimental del teatro de la ciudad, provocando una función extra el sabado 7 de agosto.
Ante un público numeroso, el grupo Astilla Teatro proveniente de Xalapa, Veracruz, demostró en escena por qué fue seleccionado para participar en el Festival de Teatro de Nuevo León 2010.
Temas como el libertinaje, la virginidad, abuso sexual y parafilias, fueran llevadas al extremo de la actuación por parte de los dramaturgos; Marymar Osuna (Justine), Alejandra Rodrigo (Juliette) y Rodrigo Carrillo Tripp (director), se convirtieron en el canal perfecto para conjugar el sarcasmo y el humor en una obra teatral que hace referencia a dos novelas del Marqués de Sade, que fueron escritas a mediados del siglo XVIII y que reflejan, así por medio de instantes, lo barroco del teatro, constituyéndose en tiempos cortos y largos.
Juliette, personaje que gusta de las sensaciones carnales, se muestra tímida dentro del mundo que le tocó vivir, infringiendo los estatutos de la vida en los tiempos coloniales; concibe su vida cómo un orgasmo y nada más.
Por otra parte está Justine, quien lucha ante tanta decadencia del ser humano, a pesar de ello termina siendo abusada sexualmente. La batalla de Justine termina de manera sorpresiva, cuando luego de discutir con Juliette, abre la venta para ser fulminado por un rayo -¿Cuestión divina?- se pregunta el narrador.
A lo largo de la narración de personajes intradiegéticos, se contó con la intervención del músico Paulo Piña, quien con sus melodías en vivo y efectos especiales recrea la pasión y angustian de un acto sexual no deseado.
Orquestar a los actores de Justine y Juliette, infringe un alto grado de madurez, sin dudar el hombre y el arte en un solo sentido.


El Marqués de Sade deslumbra al público de Xalapa
Publié le 25/09/2009 par " Nicolas Quirion "
http://www.legrandjournal.com.mx/noticias/teatro-el-marques-de-sade-deslumbra-al-publico-de-xalapa

En la ciudad de Xalapa, un joven director se enfrenta al “monstruo” de la literatura francesa: el Marqués de Sade. “Justine y Juliette”, resulta ser un alentador trabajo de creación en torno a la muy sulfurosa obra del “Divino Marqués”.

Este martes se estrenó la segunda temporada de “Justine y Juliette”, creación original de la compañía La Astilla Teatro. Representación que tuvo lugar en el nuevo teatro “La Libertad”, fundado hace un mes por Abraham Oceransky, hombre mexicano de espectáculo, bien conocido por sus inclinaciones vanguardistas.
Los infortunios de la virtud… y el los deslices del libertinaje

A mi derecha Justine: encarnación de la virtud y la pureza del alma. Obstinada, siguió toda su vida las vías de la moral. Pero todos aquellos a los que les dio su confianza la han traicionado, violado y humillado.

A mi izquierda, Juliette: su hermana mayor… y su lado maléfico. Guiada por su codicia de poder y un deseo insaciable de placer, poco a poco alcanza las más altas esferas de la sociedad francesa. Comete los crímenes más atroces con toda impunidad, que no son más que agradables diversiones ante sus ojos.

Así expuesta, la trama de Justine y Juliette puede parecer algo escasa… Pero veamos lo que piensa Rodrigo Tripp, director y actor en la obra:

“En Sade, lo que atrae desde el primer momento, es el morbo, el libertinaje sexual que contiene su obra. Pero lo que yo quería resaltar en esta obra, es la manera en cómo Sade hace reflexionar al lector”

En efecto, si el marqués de Sade pasó más de 27 años de su vida en prisión por “obscenidades”, hoy en en día, compararlo con un simple pornográfo no sería apropiado…

“Sade nos hace reflexionar sobre el comportamiento humano, sobre los valores que prevalecían en su época. Nos habla de moral, política y muchas otras cosas que, intelectualmente hablando, van mucho más allá del simple escándalo”, asegura el director de la obra.

Una creación original
Como Rodrigo lo repitió en varias ocasiones durante nuestra entrevista, es un trabajo creativo que nos da La Astilla Teatro:
“La adaptación ha requerido casi dos años de trabajo. Durante el montaje, nos dimos cuenta de que para realizar un espectáculo completo debíamos recurrir a una gran variedad de medios de expresión escénica. Utilizamos la danza, máscaras, marionetas y música en vivo.”


Sin tomar en cuenta las libertades con el relato original de Sade… De hecho, la obra “Justine y Juliette” es una fusión entre dos libros: “Justine o los infortunios de la virtud”, publicado clandestinamente en 1791, y “la Historia de Juliette”, que apareció en 1799.

“Hemos mantenido la dicotomía entre la figura del bien, Justine; y la figura del mal, Juliette. Lo que no aparecía en ninguno de los libros, y que tuvimos que crear, es el enfrentamiento entre las dos heroínas.”

Una confrontación que resulta desconcertante para el espectador… porque la que parece sobresalir mejor ¡es Juliette! La monstruosa prostituta parricida que sólo piensa “en divertirse sin preocuparse, a costa de cualquiera”.

Sin embargo, Rodrigo niega querer inducir al espectador a la inmoralidad absoluta:

“En ningún momento pongo más peso de un lado que del otro en la balanza. Expongo simplemente dos filosofías radicalmente opuestas, con el fin de causar la reflexión en el espectador.”

Una obra anclada en una época: Francia antes de la Revolución

“A elegir adaptar a Sade, era necesario tener algunos conocimientos sobre historia y cultura francesa. La estética, los gestos y la pronunciación que hemos trabajado aluden claramente a esta cultura. Los disfraces se inspiran en la época previa a la Revolución Francesa, y entonces se asistía el final del estilo rococó”, mencionó Rodrigo.
El resultado, que podrán ver hasta el 14 de Octubre, no podría ser más convincente. A pesar de los medios económicos limitados la magia (negra) ¡definitivamente, se encuentra allí!
Dos actrices y un narrador-protagonista, cada uno asumiendo a su vez papeles radicalmente opuestos: personajes femeninos, masculinos; anciano, niño… Hay que reconocer la calidad de la performancia actoral.

Par finalizar, dejaremos la palabra a Rodrigo Tripp:

“La obra de Sade corresponde todavía a los problemas actuales, porque en nuestra sociedad moderna ¡seguimos teniendo una doble moral! Me identifico mucho con este autor porque creo que para que el arte ejerza plenamente su función debe ser atrevido, subversivo y perturbador.”

Actores: Jimena Carrillo, Alejandra Rodrigo, Rodrigo Carrillo Tripp

Dirección: Rodrigo Carrillo Trip

Música: Paulo Piña